Luis Eduardo Martínez | Diálogo, paz y reconciliación

Liderados por Jorge Rodríguez Gómez, la pasada semana los integrantes de la Comisión de la Asamblea Nacional para el Diálogo, la Paz y la Reconciliación nos reunimos con el presidente Nicolás Maduro Moros.

Fue un encuentro sin cortapisas en el cual cada uno de los diputados presentó al Jefe del Estado, y a los que siguieron la transmisión, lo mucho realizado por la Comisión desde su instalación unos seis meses atrás.

Quien mejor lo señaló fue el Presidente del Parlamento venezolano al afirmar: “nos hemos reunido con tutilimundi” a lo cual agregaría con la mayor convicción que es dialogando como será posible preservar la paz y reconciliarnos.

Es cierto que aún resta tanto por hacer, pero no tengo duda que continuaremos haciendo porque cada uno de nosotros entiende que nada más importante que presentar buenas cuentas a los venezolanos que merecen un mañana de bienestar generalizado.

Es cierto que vivimos tiempos difíciles y circunstancias extraordinarias, pero también que sobran las posibilidades de superar la crisis económica y social a la que la pugnacidad política nos ha conducido y mantiene.

Todos debemos poner de nuestra parte y dejar atrás la confrontación sin sentido que solo ha traído males.

No discutimos la legitimidad de la lucha de quienes creemos -yo incluido- que hay que cambiar el modelo de gestión, pero si insistimos que no solo es posible sino necesario alcanzar tal por vías electorales, lejos de atajos y tutelas que tanto daño han causado.

El Libertador advirtió en Angostura, el 15 de febrero de 1819, ”…Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder” que pudiéramos parafrasear “en una misma organización política”. Los propios padres fundadores de la República ya lo habían dejado claro cuando en la primera Constitución, sancionada el 21 de diciembre de 1811, manifestaron “… una dilatada continuación en los principales funcionarios del Poder Ejecutivo es peligrosa a la libertad y esta circunstancia reclama poderosamente una rotación periódica…” con lo que la alternabilidad es un principio inherente a nuestra nacionalidad.

“La alternabilidad es un principio inherente a nuestra nacionalidad” pero no se trata de un “quítate tu paʼ ponerme yo” ni tampoco “ahora me toca a mí” a cualquier costo: corresponde en definitiva al pueblo venezolano decidir sobre aquellos que merecen su confianza en las oportunidades que la Constitución vigente establece.

He dicho públicamente y sostengo que me siento muy orgulloso de ser parte de la Comisión para el Diálogo, la Paz y la Reconciliación y que esforzarnos de la mano con hombres y mujeres comprometidos con la causa popular llena y satisface. Francisco Torrealba, Timoteo Zambrano, Javier Bertucci, Ángelit Tamayo, Nicolás Maduro Guerra, Roque Valero, Roy Daza, María Carolina Chávez, Antonio Benavides Torres, Rudy Huertas, Uzi Galeano, Luis Romero a los cuales se suman parlamentarios como Bernabé Gutiérrez, Ricardo Sánchez, José Gregorio Correa, Juan Carlos Alvarado, Azucena Jaspe para citar solo algunos, al frente Jorge Rodríguez Gómez, a quien reconocemos su acertada conducción, son un ejemplo, somos mas bien, ejemplo de que si es posible construir juntos la Venezuela que soñamos o en palabras de Rómulo Gallegos, refiriéndose al poeta pero también diputado Andrés Eloy Blanco de dedicarnos por entero a “lo positivo nacional”.

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